Mala madera
X cada caricia q doy
recibo del mundo invectivas,
y la ternura q no puedo expresar
se me acumula, se me añeja,
en mis entrañas solitarias.
Y es x culpa d sus vahos descompuestos
q a veces los ojos me estallan
en lágrimas d vinagre
q sólo sirven para aumentar el hedor
q me asfixia el alma.
¡ay, ya sé q estoy podrido!
Mi carne está leprosa,
mi espíritu gangrenado...
debería estar acostumbrado
a ésa expresión d asco d la gente,
pero es tan duro resignarme
a mi propia repugnancia;
¡Y qé duro, Dios, q ha sido
q vos me lo gritaras!.
Ahora puedo decir con certeza
q los leños d mi hoguera vital
están verdes y mojados.
Éste fuego ácido q tizna y humea
no deja cenizas q guarden
el rescoldo d un fuego dormido,
xq estoy alimentado tan sólo
con ramaje d ligustro y d clavel.
(2-2-99/19:02)
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