Lo abrumador
Respiro la algarabìa d los colores
cuando un decibel d tu voz
los preña d matices soleados,
y todo el espectro d vibraciones
se revuelve excitado
en el abismo d tus labios.
El arca d luces primarias
destella en los seis horizontes
con su fiebre de lasers,
y fasers y masers...
circuncidando a la esperanza
para q nos revele el paraìso
en el q ya nadie cree.
Todo me es tan irreal,
tan ajeno a mis sentidos
en èsta temporalidad
tan descompuesta por la fè y la moral.
Me siento acosado
por una jaurìa d santos
q en nombre d lo mas puro
justifica lo mas abyecto,
siempre q lo hagan sus manos.
Qisiera, a veces, satisfacer
la innoble piedad d èsas hienas
y dejarlas alimentarse
con el descarne d mis penas.
Mas no soy màrtir
y mucho menos valiente.
En soledad me marchito
maldiciendo la mente haragana,
perezosa d pensar por sì misma
d èsta muchedumbre humana
q se alimenta del vòmito
d las cabezas mas enfermas
d sus retrògrados "iluminados"
q democràticamente se erigen
en sus innatos lìderes;
siempre empresarios,
siempre millonarios,
siempre el "negociado"
gobernando los principios.
No, no soy yo el q delira.
Yo no invento los sucesos
q cada dìa nos lastiman,
q nos enrostran q las libertades
son los antojos d qien nos domina.
Si mezclo el puro amor
q vos me implantàs
con el prosaìsmo cotidiano,
es porqe todo nos concierne.
Lo bueno... q es tan poco, nos eleva.
Lo malo... d abrumadora omnipresencia
nos mengua.
Y èsto es lo q no me deja amarte
con la inmaculada entrega
q yo qisiera.
(9/3/1999-- 16:07)