Los dedos del tiempo dibujan arrugas
sobre los viejos puentes d Praga.
Los muros derruídos se beben las lluvias
d aguas amargas q los embriagan.
Asoma la luna su cara asustada
x entre las torres d iglesias antiguas,
rilando en millones d gotas plateadas
q el negro empedrado le roba a las aguas.
El río se escurre en la noche serena
dejando en meandros su oscura pereza.
Ya Kafka medita su absurda condena
d pensar como un Dios lo q d hombre reza.
Se acabaron las horas d trivialidad
y el insecto humano teme a su propia verdad.
(25-5-02/20:45)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario