Cuando los jardines apagan sus colores
y los duendes somnolientos se van para hibernar,
busco gotas d aqel tiempo sin temores
en q tu y yo, estudiantes, sabíamos jugar.
Los fantasmas alimentan mi imaginación
con las hadas irisadas d nuestra amistad,
renovando el viejo pacto d mi devoción;
alentando en mi alma hueca la febril ansiedad.
Otoño grisdorado resucitando el ayer
en los nichos abandonados d mi soledad,
llueves tus nostalgias sobre los pobres del qerer
hincando tus puñales con gris solemnidad.
Como un espejismo d sustancias sombrías
te burlas del presente d las vidas vacías.
(27-5-02/16:35)
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