ENSUEÑO MARINERO
Como un viejo marinero fenicio
voy arando los mares
d un viejo mundo desconocido
y lo q enredo en mi beneficio
son las malvas crepusculares
d los sueños q había perdido.
Yo anhelaba un jardín d flores
y almas como un rocío púrpura,
embriagándome las canciones
con barcas d mil colores
meciéndose bajo las cúpulas
nacaradas d las pasiones.
Yo arrullaba mis ideales
con las notas melancólicas
d los laúdes orientales
y al compás d los atabales
remaba en aguas exóticas
q nunca creí irreales.
Pero una tras otra pasaban
cada vez mas asiduas
las tormentas d sangre,
q a los bellos hombres llevaban
a las secas islas exiguas
d la tragedia y el hambre.
¡Los huérfanos, las viudas!
en mi corazón clavados aún llevo
los ecos d sus llantos
tallándome mil arrugas
en mi jóven alma d aedo
llenándomela d espanto.
Mis ilusiones se fueron durmiendo
acurrucadas en las grutas
d la burla y el escarnio,
y yo me fui envejeciendo
bogando siempre en las rutas
en q se mueren los años.
Era un zombi d Balaam
y aprendí a mercar mi vida
en las costas del estaño
donde se reduce el afán
a una moneda podrida
q no nos repara el daño.
X éso estoy navegando
hoy en mi unitaria barca,
tratando d resucitar
éso q se fue qemando
en la satánica marca
d sobrevivir y penar.
Mas allá d la juventud
qiero reganar los sueños,
q en ése entonces sostuve,
decir con calmada actitud
y con un gesto risueño:
tengo hoy lo q ayer tuve.
(17-8-02)
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