martes, 31 de octubre de 2017

ENSUEÑO MARINERO 


Como un viejo marinero fenicio 
voy arando los mares 
d un viejo mundo desconocido 
y lo q enredo en mi beneficio 
son las malvas crepusculares 
d los sueños q había perdido. 

Yo anhelaba un jardín d flores 
y almas como un rocío púrpura, 
embriagándome las canciones 
con barcas d mil colores 
meciéndose bajo las cúpulas 
nacaradas d las pasiones. 

Yo arrullaba mis ideales 
con las notas melancólicas 
d los laúdes orientales 
y al compás d los atabales 
remaba en aguas exóticas 
q nunca creí irreales. 

Pero una tras otra pasaban 
cada vez mas asiduas 
las tormentas d sangre,  
q a los bellos hombres llevaban 
a las secas islas exiguas 
d la tragedia y el hambre. 

¡Los huérfanos, las viudas! 
en mi corazón clavados aún llevo 
los ecos d sus llantos 
tallándome mil arrugas 
en mi jóven alma d aedo 
llenándomela d espanto. 

Mis ilusiones se fueron durmiendo 
acurrucadas en las grutas 
d la burla y el escarnio, 
y yo me fui envejeciendo 
bogando siempre en las rutas 
en q se mueren los años. 

Era un zombi d Balaam 
y aprendí a mercar mi vida 
en las costas del estaño 
donde se reduce el afán 
a una moneda podrida 
q no nos repara el daño. 

X éso estoy navegando 
hoy en mi unitaria barca, 
tratando d resucitar 
éso q se fue qemando 
en la satánica marca 
d sobrevivir y penar. 

Mas allá d la juventud 
qiero reganar los sueños, 
q en ése entonces sostuve, 
decir con calmada actitud 
y con un gesto risueño: 
tengo hoy lo q ayer tuve. 
(17-8-02) 

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