martes, 28 de noviembre de 2017

PUERTA ENTREABIERTA 


La boca d una puerta me abre su penumbra, 
me invita a pasar una lluvia d rocío, 
aristas d metal con un reflejo alumbran 
como hilos luminosos d un día tardío. 

El viento me dice q adentro hay algo mío, 
un rumor, un recuerdo, o tal vez un olvido; 
o un antiguo lamento aterido en el frío 
d la sombra en q vaga mi cuerpo perdido. 

Me envuelve la negrura futura del ayer 
mostrando sus dientes q muerden en la muerte 
el atisbo d ésa nada gris q puedo ver 
rodeándome con saña, hasta hacerse mas fuerte 
q la plateada dentadura d ésa mujer 
d huesos blancos q yace en mi tumba, inerte. 
 
(16-1-03/17:30)  

MUDA SOLEDAD 


Qisiera callar para oír 
las importantes palabras 
q la soledad va a decir 
con su sonrisa macabra 

colgada d sus viejos labios, 
algo, qizás, del futuro... 
o del ayer mercenario; 
sin embargo es aún mas duro, 

pues cuando el silencio asiente, 
retazos d su discurso 
van pintando un negro curso 
hacia el caos d mi mente, 
hablando d mi presente, 
dejándome sin recursos. 
(15-1-03/18:12)  

ÓRGANO SENSUAL 


Tanto despreciar mi amor transido d hiel 
me ha convertido en un cadaver viviente; 
ya se me hizo coraza insensible la piel 
como un caparazón d sílice hirviente. 

Los signos d mi redención no aparecen 
en ningún cielo, ninguna constelación... 
y mis sueños como almas desaparecen 
bajo el cruel signo d virgo y la castración. 

¿X qé no tendrá un cuerpo propio el deseo 
en vez d estar envenenando el cerebro?, 
atándome a su roca como Perseo 
comiéndome el hígado su pico negro; 
podría extirparme d sus devaneos 
y en paz morir mi vida hasta el entierro. 
 
(13-1-03/14:25)  

domingo, 26 de noviembre de 2017

LEJOS DE LOS AMIGOS 


Se visten d sombra los pájaros d mis ojos 
arrastrando en sus alas nocturnas un triste son; 
es cosmos vacío d estrellas mi corazón 
q no encuentra el límite final a su reposo.  

Las voces q un día cantaron, hoy son aullidos 
d estridencias inmemoriales d un tiempo q ha muerto, 
q flotan x nuestros mares sin hallar el puerto 
d las pasiones q los vivos han despedido. 

Tu sonrisa me alumbra un rato pero se esfuma, 
tus ojos q envuelven todo hoy no me salvan, 
mi mente nimbada está d calina malva 
y en los fiordos d mi ribera me vuelvo espuma. 

Amigos, ¡qé muerto estoy! ¡qé inconcebible vivo! 
Soy nido habitado x las aves del olvido. 
(6-6-02/12:35)  

sábado, 25 de noviembre de 2017

FATÍDICA UNCIÓN 


Como un ungüento trágico 
me embadurna la tristeza, 
penetrando en mi cabeza 
con su sopor nostálgico. 

Me inocula sus pérdidas 
y las transustancia en mías 
dejándome su agonía 
en mis pasiones férvidas. 

Soy un muerto q camina 
en un bosqe calcinado 
con el corazón colgado 
d la angustia y d la ruina, 
buscando alguna colina 
q me ofrezca un verde prado. 
(22-8-02/14:15)  

lunes, 20 de noviembre de 2017

TRANSCURRIENDO 


En opaca corona d días 
los años se me van esfumando 
en noches d lúgubre apatía 
en q los sueños vanse enterrando. 

Yo parí lágrimas d rocío 
en la perla rorada del trébol, 
y no supe mas lo q era mío, 
si la andante duna o el seco árbol. 

Ya el cansancio le ganó a la pena 
y la qietud se me va arraigando; 
camino lento, como buscando 
mas q el ansia, la pausa serena. 
Ya es certeza lo q antes arena... 
¿durará el cambio?, no sé hasta cuándo. 

(26-8-02/17:44) 

sábado, 18 de noviembre de 2017

AQELLA PRESENCIA TUYA 



Cómo pedirle al alba 
q aclare un día q nace negro. 
Cómo guardar la calma 
manteniéndome firme e íntegro 
si todo lo q tengo 
es tu recuerdo añejo d ausencia; 
si cuando voy o vengo 
me acucia un no sé qé d impaciencia; 
y en ocasos d néctar 
q tertulian las ciegas abuelas 
oigo los chicos gritar 
cada tarde al salir d la escuela, 
con aire ardiendo a lilas 
bajo el sol aguado d impotencia; 
y entre libros, d a pilas, 
busco los restos d mi conciencia. 
Pero el fuego nocturno 
en cuyas llamaradas yo medro 
no huele mas q a humo 
del negruzco tizón d tus cedros. 
Todo entrego x tu alma 
q danza encendiendo luciérnagas 
entre las flores y algas 
q bordean mi infausta ciénaga. 
Mas nunca hallo un reparo, 
ni tan siqiera d una voz amiga 
q en éste desamparo 
una dulce mentira me diga. 
¡ Si al menos un dejá vu 
me hiciera revivir tu buena hora 
q me dió la plenitud 
para sobrevivir hasta ahora ! 
así no extrañaría 
ésa luz plateada d los días 
cuando era hermana mía 
tu presencia, llamada Alegría. 
(29-8-02/19:11)  

INTROLABERINTO 


Me ha encerrado el laberinto mas terrible, 
sin paredes q me acorralen la prisa; 
corro en torno con el asma d la brisa 
para escapar, pero se me hace imposible. 

Estoy maniatado dentro d mí mismo 
como un autista con delirio místico, 
emponzoñado en el mareo crítico 
d mi estólido y flagelante cinismo. 

¿En qé paredes descargaré mi rabia? 
si es el vacío incoloro el q me muerde, 
si me sacude como a una antigua gavia 
ésta inmensa soledad en q se pierde 
toda noción, como una rama sin savia 
q se qiebra dócil, ya sin su alma verde. 

(27-8-02/1:35)  


CULPAS 


Va renaciendo d las sombras antiguas 
ésa qietud un poco inqieta 
q al remordimiento siempre está contigua 
y a su propia idea se sujeta, 

d buscar un motivo oculto 
en los peqeños errores del pasado 
para denegarme el indulto 
d lo q con tanta culpa ya he pagado; 

siempre llevo a cuestas ésta dura carga 
pues no me puedo ver tranqilo, 
así, en todo, mi odio inicuo se descarga 
y en mi tempestad me ventilo 
los pliegues del alma untados con la amarga 
crueldad d mi agónico estilo. 
(23-8-02/15:50)  

RIMA DURA 


Yo rimo el pesado acento 
d mi carne entorpecida, 
disgregándome en fragmentos 
d una greba ennegrecida. 
No soy campana d viento 
q con un trino se convida 
a abstraerse del lamento 
d la tierra y d la vida. 
Yo soy el duro momento 
d una calma ensombrecida 
q se abrió al conocimiento 
d la conciencia dormida 
q insiste en el pensamiento 
d su existencia suicida. 
 
(22-8-02/13:22)  

OFRENDA 


Yo volaba con los pájaros d sol 
q los rayos d tus ojos 
encendían en la espesura; 
crepitaba como el tímido tizón 
escondido en gris moroso 
d la ceniza d mi blandura. 
Y esperaba... ¿qé?, ni yo lo sé. 
Qizás una alborada caliente 
q pudiera incinerar mis alas, 
aunq nunca supe para qé 
pues me bastaba sólo verte 
para incendiarme la mañana. 
...seré una resurrección tardía 
d las antiguas vestales 
q a Balaam se ofrendaban, 
pues qisiera purgar mi vida 
con mis ganas virginales 
en la hoguera d tu mirada.
 
(22-8-99/1:50)  

jueves, 16 de noviembre de 2017

ROGANDO TU TIEMPO 


Si me entendieras 
y no escaparas cuando te encaro, 
q ya ni siqiera es x sexo 
q te pido un rato; 
las mas d las veces 
fue sólo el deseo 
d acariciar una mano 
o apoyar la cabeza 
sobre un hombro extraño, 
o llenarte d besos la cara 
xq tengo ternura atrasada, 
o charlar fantasías tranqilo 
sobre la almohada d tu regazo 
mientras tus dedos se tildan 
en un pliegue d mi camisa 
y mi mirada naufraga 
en la anatomía d tu brazo. 
(11-8-99/4:30)  

domingo, 12 de noviembre de 2017

LO Q NO PUEDO 


Qisiera tener un Dios, 
(q no me escucha). 
Qisiera tener un amor, 
(q no me toca). 
Qisiera tener un amigo, 
(q no me encuentra). 
¿¡X qé, maldito cielo, 
deseo lo q no puedo!?. 
Siempre escupiendo al cielo 
acaban todos mis juegos. 
No sé a qién pedir perdón. 
No sé a qién decir te qiero. 
X éso no me asustan las tumbas 
xq yo soy la d mis deseos. 
(17-3-99/15:42)  

EMOCIONES DESIERTAS 


Estoy en la inercia d la rueda,  
todo pasa para mí;  
nada me qeda. 
Yo soy mi Caronte 
en mi río d ansias difuntas 
q sólo cruzo emociones ajenas. 
Me brilla en los ojos 
la decepción y el desencanto. 
Miro siempre 
-es lo único q puedo hacer- 
los oleajes d ternura 
q se mecen en torno mío, 
pero q nunca me salpican 
xq soy roca alejada d la costa, 
sobre un otero sin neblina. 
Soy el gris d la tierra hecho polvo, 
la mata magra d la sabana 
q porfía al viento sus fibras. 
Un llano ralo me representa 
d pampa estéril y yerma, 
pues no tengo siqiera 
la voluptuosidad del desierto, 
q  con el viento 
se menea y se masturba. 
Soy lo plano, lo estático; 
sin vértigo ni emociones 
excepto el del azoramiento 
d la ilimitada monotonía. 
(17-3-99/15:42)  

ÓXIDO EN LAS GANAS 


Te complaces d mí 
y sin embargo me abandonas; 
¿qé otra respuesta puedo dar 
sino una sonrisa irónica?... 
y dejarte ir con tu mirada inqieta 
bajo mi mirar sereno. 
Oigo la medrosa escapatoria d tus pasos 
y siento mi mano muerta, 
pesada, a mi costado 
chorreando una angustia 
d raíz eterna 
x cinco estalactitas. 
Pienso en la inutilidad d mi vida, 
(un cosqilleo incorpóreo 
me traspasa el pecho), 
con tanto amor q se me pudre 
fermentando en el deseo 
en mi cuerpo estanco. 
Allá te vas, te veo;   
en tu horizonte amplio 
tan mezqino para mí; 
y se me hace óxido en las ganas 
el brillo q a mis ojos 
se niega a recurrir. 
(17-3-99/14:25) 

UNA PIADOSA RUEDA 


Muero sin la tragedia d la sangre 
pero con el espanto del rechazo. 
La vida parece burlarse d mí, 
sólo me conocen qiénes nada pueden darme 
excepto una cordial vecindad, 
y mi persona los embelesa...
pero aqellos q me interesan 
en qienes puedo buscar lo q qiero 
llegan a mí x lo mas feo, 
y los espanta mi intimidad. 
¡Ay! puñal d hoja lesiva 
me derrumba tu caricia furtiva 
y allí abandonado me deja; 
abandonado como un cachorro 
q fue mascota un verano, 
perdido en una ruta d locos 
sin la piedad d unas ruedas 
q aplasten mi soledad. 
Abandonado a mi autocompasión 
q es la única forma d llorar q tengo. 
El sol brilla gris para mí, 
en la alqimia d mis sentimientos 
transmútase el helio en plomo 
y el aire perfuma acritud. 
Todo es terrible qietud 
en el páramo en q agonizo. 
(11-2-99)  

AL BASURERO 


Me descerrajaste un adiós 
dejándome con una angustia qieta 
viendo alejarse tu nubosa cabellera. 
Insinúo un paso, 
un gesto adivinado x mi dudosa mano 
pero el sol talla un abismo dehiscente 
en la fatiga d mi respiración. 
¿Qé historia será nueva para mí 
en ésta vieja insidia d mis labios 
saboreando el cruel insomnio d tu fantasma?. 
¿Qé cuello arrullará mi frente, 
qé hombros recogerán mis sienes?. 
El pañuelo blanco ondea sigiloso 
en la brisa absurda d un rechazo repetido, 
cansado d su rutina 
aunqe convencido d su rol. 
Tu barco ya está lejos, 
el muelle se ha vaciado, 
los pardos adoqines 
hipnotizan mi destino. 
Envoltorios d golosinas 
chasqean bajo mis pies 
crujiendo su consistente docilidad; 
me rondan, me alucinan y giro, 
doy vueltas en los insultos del viento 
tropezando en los escupitajos 
y mierda d perros... 
Otra vez caído. 
Otra vez dependo 
d un barrendero amigo 
q me rescate y me dé un destino. 
(13-3-99/16:39) 

TENGO 


¡Cuánto resentimiento q guardo! 
y sin poder evitarlo 
se me escurre en cualqier verso. 
No logro una voz limpia, 
tengo el agua turbia 
q alimenta mi garganta, 
tengo el río Matanza 
enqistado en mis venas 
y aunqe me baño cuatro veces al día 
-ya como una peligrosa manía 
d un obstinado suicida- 
me embadurna mas el petróleo 
q me desborda d las vejigas 
q me emponzoñan la decepción. 
Qisiera una voz purificada 
para decirte una palabra d amor 
sin revolcarla x el chiqero, 
pero es mi defecto. 
Tengo el cielo qebrado 
x la indiferencia d Dios 
a mis enojos. 
Tengo la sangre marrón 
d tanto entender abandonos. 
(13-3-99/18hs)  

BALSAS, APENAS 


¿Cómo cantarle a Dios 
y a ésta vida demoníaca; 
qé esperanza puede sobrevivir 
a un pogrom...
qé socorro puede darnos un sepulturero 
mas q otra palada d tierra 
en nuestro amargo agujero?. 
Me decís adiós después d haber bebido 
la luz roja d mi frente, 
empujándome hacia la tumba 
en q repta mi suicidio. 
No, no sos responsable, lo sé; 
x éso maldigo en silencio 
la sonrisa amable q te prometí 
para no encadenarte al desatino 
d humillarnos con nuestros baldíos. 
Nadie es puerto d nadie, 
somos balsas precarias a la deriva 
q sin brújula cruzamos océanos; 
y yo voy vadeando brumas 
q me untan el alma 
con telarañas d insignificancia 
y me la convierten en niebla 
q el Pampero desmorona cada mañana. 
(13-3-99/17:24)  

ME PESA 


No tengo llanto x tu abandono, 
a los q ya casi me he acostumbrado, 
pero me duele d todos modos. 
El tuyo fue el número... no sé, 
pero son unos cuántos los tajos 
q desangran mi vida y mi lástima 
q me lastima tanto. 
Tengo la voz ensombrecida 
y otra ampolla en el corazón 
q pronto se volverá callo. 
Tengo la resignación envilecida 
y otro nombre q sonará a qebranto, 
otro recuerdo q aumenta el castigo, 
otro tono lúgubre para mi canto. 
Tengo tanto lastre 
en el haber, malogrado, 
q me pesa la vida 
mucho mas allá d éste cuerpo. 
(13-3-99/3:35) 

LA CAÍDA 


No puedo alejarme ni un paso 
d la carta en q me rechazaste. 
Es lo único q no gira a mi alrededor. 
Es un abismo infinito 
éste al q me arrojate, 
amordazado y con las manos atadas. 
Y en cada roca saliente 
q no disfraza tu cordial redacción, 
se desgarra una lonja d mi alma 
q se niega a llorar su dolor. 

Tenía la luna en mis manos 
pero tu rechazo me la desinfló 
y se me escurrió entre los dedos 
como pringosa clara d huevo. 
El cielo estornudó aerolitos 
sobre mi domo d ensoñaciones 
y el mundo perdió sus colores 
para mis ojos marrones. 

Tenía el sol entre mis labios 
pero tu eclipse parió dragones 
q desbordaron mi bestiario 
y me arrinconaron en el hastío 
d un nuevo fracaso. 
(12-3-99/3:15)  

ESCAPATORIA 


Necesito escapar al abandono, 
x la locura o x el suicidio. 
Necesito volver a ser niño 
cuando x suerte lo tuve todo, 
organizado en lógico modo: 
un padre ausente, 
x trabajo, 
una madre q me ató a los libros 
para poder retozar 
entre los trastos sucios 
y la máqina d coser; 
y una casa nunca nuestra, 
muy precaria, muy peqeña, 
algo tibia y siempre limpia. 
Necesito escapar al abandono 
pero cada vez estoy mas solo. 
(13-3-99/2:45)   

TUS 19 ADIOSES

I- 
Me dijiste adiós 
y me dejaste con con beso d sal en la boca. 
El viento sopló 
y se deshicieron las rocas 
con un murmullo d arena y d olas;  
al gallo altivo d la veleta 
se le está cayendo la cresta 
y chirria su cacareo enloqecido 
sin saber qé horizonte le toca. 
Un remolino d hojas 
se atragantó en mi voz, 
y la lágrima q a mis ojos no se asomó 
enchastra d sombra éstas notas.  

II- 
Me dejaste 
como el pedúnculo d una flor deshojada; 
los pétalos d mi ilusión 
revolotean huérfanos tras tu vendaval 
y una ristra d abandonos 
se me engarfia porfiada en el alma. 
Me qedé cabeza gacha, 
con la vista mirando sin ver nada, 
en la ruta flanqeada d pampa rala 
q, como atrás, adelante me aguarda. 
Sólo un gavilán merodea, 
me chista su risa envenenada 
q me grita: 'seguimos estando hermanados 
yo en el aire, siempre solitario, 
y vos en el suelo, otra vez marchitando'. 

III- 
Me dijiste adiós, 
me dejaste como un estandarte abatido, 
exangüe d ganas y pasión. 
El viento desfleca mi trama d tristeza 
en lágrimas d hebras. 
Jirones d mi angustia 
se desparraman como baba del diablo, 
surcando la mortaja del cielo 
-cenotafio d mi desconsuelo- 
q se agiganta aceleradamente, 
insignificándome 
en un páramo transparente 
d desolación. 

IV- 
Me dijiste adiós, 
un Justo d Zemyock 
se hará cargo d mi llanto, 
xq yo ya me acostumbré 
a vivir la soledad del cactus; 
un chau tras otro 
me han convertido en samana 
sin yo qererlo, como Siddharta; 
x éso en lugar del arte d la sugestión 
ejerzo un forzado estoicismo 
y la humillante resignación 
d Yudit d Krijovnick . 

V- 
Me dijiste adiós, 
sin una caricia d franela, 
sin un beso d terciopelo. 
Me desnudé ante vos,
qedé inerme... 
como un cachorro apenas nacido. 
Huíste espantado, 
y mis labios d papel 
montados en la luz d un eclipse 
aguardan dormidos en tu casillero 
para decirte: ''no importa, qerido, 
yo... yo siempre entiendo''. 

VI- 
Me dijiste adiós, 
y un vacío zumbón 
se instala entre mis oídos; 
un oscuro hueco 
ante mi vista irradia su velo, 
un gusto a sangre asustada 
en mi nariz relate; 
un huracán torna el mundo 
giratorio, imparable; 
mis pies ya no tienen suelo 
pero un minuto después 
¡está todo tan qieto en mi cementerio!... 
en mi epitafio yo leo: 
''te hubieran qerido, 
pero no te qisieron''. 

VII- 
Me dijiste adiós, 
las luces se apagan;  
en el porche, el columpio se mece sin ganas; 
el perro dormido no ladra a nada. 
Noche d novilunio; 
las estrellas me engañan, 
se ocultan en nubes oscuras, extrañas. 
Noche d vampiros, noche d Drácula.
Sea para mí bendición 
lo q se llama infortunio, 
pues mi blanca garganta 
implora su lástima. 

VIII- 
Me dijiste adiós, 
y el pálido aroma del pan en el horno 
se desvanece. 
Ya no perfuman su dulce letanía 
las facturas, las mermeladas 
ni el azúcar qemada, 
ni el flan hirviente d las tardes d viernes. 
Las hortensias llorosas 
deshojan sus lilas 
sobre el círculo sepia 
del cristal d la mesa, 
mientras Guiora Feidman agita 
su viento q reza, q grita, 
una pena tan antigua 
como la q ciñe a mi alma. 

IX- 
Me dijiste adiós, 
los niños en las plazas callaron, 
olvidaron sus algodones d azúcar 
y sus manzanas confitadas. 
Las palomas no arrullan en el campanario; 
sólo la armónica triste 
d un afilador 
silba una melancolía extraterrena. 
La brisa se aqieta; 
las mariposas no vuelan 
y el sol se amodorra 
en el marrón del otoño, 
en el campanilleo lúgubre 
del pochoclero cansado. 
Sólo una atrevida chicharra 
en el limonero d casa 
me dice: ''yo x nacer 
sufrí mas q vos, 
para vivir un verano 
q ya se me acabó 
sin haber encontrado el amor. 
Qizás es mi último día, 
y sin embargo aqí estoy, 
cantando a tu lado''.

X- 
Me dijiste adiós, 
mi espíritu se hizo estela 
atrapado en la succión d tu huída. 
Ora es humo q desvaría 
sobrepasado x ésa pena, 
d la q no puede hacerse cargo 
sin mi cuerpo desalmado; 
ora es ignoto vapor 
q condensa un viento esmerilado 
en gotitas d incoherencia y desazón, 
q diluye la brisa latente 
d tu interminable adiós.  

XI- 
Me dijiste adiós, 
y el desencanto 
me ha qebrado las ganas. 
Ruedo hacia mi propio abismo 
desfoliando el ramaje 
d mi canto abortado. 
Me hundo en las cenizas 
d tantos rechazos tragados, 
bajo el terso manto 
d reprimidos gemidos; 
el escarnio d sus rescoldos 
me qema vivo y, solo, allí estallo 
en un mudo alarido 
q resuena en la frecuencia 
del cristal d mi alma, 
y me la convierte en arena d vidrio. 

XII- 
Me dijiste adiós, 
y un millar d flamencos 
cayeron en picada 
desde las nubes d mi mirada. 
La atroz visión d un campo d matanza 
borró en un gesto mi sonrisa herida. 
No tuve tiempo ni d arqear las cejas 
cuando tu fantasma ya se iba... 
óleo diluído en aguas d mi desamparo 
qedó la imagen d tu amistad.  

XIII-
Me dijiste adiós, 
las columnas del Partenón 
se me hicieron fuego; 
el mar Egeo fue mar d hielo. 
Mi Olimpo entero se pasmó d vacío. 
Mi Zeus, mis dioses, se rindieron 
ante tu mortal desapego. 
Hueros mis cielos, vencidos mis templos 
me has dejado hueco, 
solo, aturdido... casi muerto.  

XIV- 
Me dijiste adiós, 
se derritió una Antártida 
en mis sentimientos; 
se congeló un Sahara 
en el borde d mi aliento. 
Se me pulverizó el cielo 
d tus ojos supuestos, 
se me esfumó el suelo 
d mi corazón abierto. 
No me qedan referencias 
ni d espacio ni d tiempo, 
tan sólo una vaga angustia 
q crece a los cuatro vientos.  

XV- 
Me dijiste adiós, 
¡cómo lo lamento!. 
Me duele. Qisiera morirme. 
¿Será la inmadurez d mi desaliento?, 
pero tus razones 
valen mas q mis sentimientos. 
Llévate mi amistad 
como tributo d mi dolor, 
y si algún día te sobra algo d amor 
siempre tendrás mi corazón 
dispuesto a rendirse 
en tu compañía. 

XVI- 
Me dijiste adiós, 
el mar escondió sus aguas 
tras la lágrima q no he llorado. 
El río d mis días detuvo su afluencia, 
nada nuevo florece 
y lo sazonado se marchita. 
En la copa d agua q tienden 
mis manos culposas al sol, 
se ahoga la luz d mis tiempos; 
sucumbe la exigua canción d los justos 
q rezan las selijots x mi salvación.

XVII-
Me dijiste adiós 
y el marfil d mis ojos 
anudó una sangría; 
ni una oportunidad me diste,
ni un solo día. 
¡Ay! tanto sufrir no se justifica; 
tu bien me conoces 
mas yo nunca te he visto, 
sin embargo, qerido, 
¡qé penar me has tejido! 
me abriste d par en par 
y me enterraste en el olvido. 

XVIII- 
Me dijiste adiós, 
un terremoto me devuelve 
al núcleo incandescente 
d mi azorado desconcierto, 
refundiéndome en el magma 
del nuevo basalto, 
terco, impenetrable, 
petrificándome en un asedio d soledad 
con las heladas ráfagas 
d tu despedida aún vibrante. 

XIX- 
Me dijiste adiós, 
y el ángel derrotó a Iaacob; 
a Moisés el Mar Rojo se le cerró, 
y Josué no pudo detener el sol. 
Me cambiaste la historia y la Fé, 
y me has dejado sin Ley. 
(13-3-99/16:40)