De dioses rabiosos
Puedo pensar q el amor es magnífico,
lo mismo q Dios, si existieran;
pero ya no soy niño,
no puedo creer en fábulas;
xq el Odio y la Muerte aleve
gritan a cada rincón del planeta
q ellos son los dueños
d ésta creación maldita:
en ésa soberbia intolerancia cotidiana
q hasta niega el elemental saludo.
Es innata el ansia d destrucción
en cada ser racional,
parece q la inteligencia nos fue dada
para sojuzgar, asesinar y torturar;
donde un niño sonríe
hay un holocausto en marcha,
donde lo hace un viejo
la visión d su propio infierno,
saber q su cuerpo es putrescible
y su alma...vapor q se pierde en la nada.
Por ése Odio ancestral
hacia la identidad divina.
Ése fanatismo ignorante d creer
en lo q no tiene fundamento d ser;
x creer en un ídolo idiota
q cotiza con sangre inocente
la renta del 'paraíso'.
Yo no veo allí a Dios,
en ése amor degenerado,
veo crimen, odio, furor desesperado.
Yo no tengo un dios d madera,
ni d oro ni d barro,
ni un fantasma imaginario
q me absuelva la intención d mi pecado;
y xq no tengo ésos dioses
pretendo 'mi dios' a la Vida,
ésa q los píos profanan con celo;
la q explotan y desprecian en sus semejantes,
ésa q en nada valoran
si no está en un espejo.
¡Vida!, Perdona mi infamia también
cuando te asesino en una mosca
o en un mosqito,
con los q pretendes hacerte ver
y decirme: ¡Vive, estás vivo!
(13-4-98/17hs)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario