UNA PIADOSA RUEDA
Muero sin la tragedia d la sangre
pero con el espanto del rechazo.
La vida parece burlarse d mí,
sólo me conocen qiénes nada pueden darme
excepto una cordial vecindad,
y mi persona los embelesa...
pero aqellos q me interesan
en qienes puedo buscar lo q qiero
llegan a mí x lo mas feo,
y los espanta mi intimidad.
¡Ay! puñal d hoja lesiva
me derrumba tu caricia furtiva
y allí abandonado me deja;
abandonado como un cachorro
q fue mascota un verano,
perdido en una ruta d locos
sin la piedad d unas ruedas
q aplasten mi soledad.
Abandonado a mi autocompasión
q es la única forma d llorar q tengo.
El sol brilla gris para mí,
en la alqimia d mis sentimientos
transmútase el helio en plomo
y el aire perfuma acritud.
Todo es terrible qietud
en el páramo en q agonizo.
(11-2-99)
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