TENGO
¡Cuánto resentimiento q guardo!
y sin poder evitarlo
se me escurre en cualqier verso.
No logro una voz limpia,
tengo el agua turbia
q alimenta mi garganta,
tengo el río Matanza
enqistado en mis venas
y aunqe me baño cuatro veces al día
-ya como una peligrosa manía
d un obstinado suicida-
me embadurna mas el petróleo
q me desborda d las vejigas
q me emponzoñan la decepción.
Qisiera una voz purificada
para decirte una palabra d amor
sin revolcarla x el chiqero,
pero es mi defecto.
Tengo el cielo qebrado
x la indiferencia d Dios
a mis enojos.
Tengo la sangre marrón
d tanto entender abandonos.
(13-3-99/18hs)
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