domingo, 5 de noviembre de 2017

DESENCANTO 

Vuélvete canto 
q las piedras aún hierven 
entre mis manos, 
q sólo han tocado sangre 
en ésta Europa cristiana, 
estallan d arena colorada 
como pústulas estigmatizadas 
d ésa lepra blanca. 
¿A qé horroroso dios 
veneran sus sucias almas?.
No es al nuestro, no. 
En la Torá no lo han hallado. 
Vuélvete canto 
q el magma pétreo 
se me escurre d las manos 
x el intenso calor q irradian 
tantos cuerpos mutilados 
en guetos y en pogroms 
y la furia impotente 
del puño en tinta d Bialik, 
q llora a la madre fértil, 
al laborioso brazo d su esposo, 
al anciano q no tuvo reposo, 
y a los ojos aterrados del niño 
q el padre entregó inerme. 
¡Be-Ir ha-Haregá! 
se enfureció él; 
¡Be-Cadur ha-Haregá! 
grito y maldigo yo. 
Vuélvete canto 
a mi pecho, 
y no salgas mas q en lamento, 
xq los Tutsis asesinan Hutus, 
los israelíes a palestinos, 
los turcos masacran kurdos, 
los musulmanes a todo 'infiel', 
los serbios a sus vecinos 
y los yanqis a todo el mundo. 
Vuélvete canto 
a la lágrima d Job 
q éste mundo no es d canción, 
es d un dios dormido 
q hace mucho lo abandonó. 
(4-3-99/16:04) 

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