DESENCANTO
Vuélvete canto
q las piedras aún hierven
entre mis manos,
q sólo han tocado sangre
en ésta Europa cristiana,
estallan d arena colorada
como pústulas estigmatizadas
d ésa lepra blanca.
¿A qé horroroso dios
veneran sus sucias almas?.
No es al nuestro, no.
En la Torá no lo han hallado.
Vuélvete canto
q el magma pétreo
se me escurre d las manos
x el intenso calor q irradian
tantos cuerpos mutilados
en guetos y en pogroms
y la furia impotente
del puño en tinta d Bialik,
q llora a la madre fértil,
al laborioso brazo d su esposo,
al anciano q no tuvo reposo,
y a los ojos aterrados del niño
q el padre entregó inerme.
¡Be-Ir ha-Haregá!
se enfureció él;
¡Be-Cadur ha-Haregá!
grito y maldigo yo.
Vuélvete canto
a mi pecho,
y no salgas mas q en lamento,
xq los Tutsis asesinan Hutus,
los israelíes a palestinos,
los turcos masacran kurdos,
los musulmanes a todo 'infiel',
los serbios a sus vecinos
y los yanqis a todo el mundo.
Vuélvete canto
a la lágrima d Job
q éste mundo no es d canción,
es d un dios dormido
q hace mucho lo abandonó.
(4-3-99/16:04)
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