domingo, 12 de noviembre de 2017

BALSAS, APENAS 


¿Cómo cantarle a Dios 
y a ésta vida demoníaca; 
qé esperanza puede sobrevivir 
a un pogrom...
qé socorro puede darnos un sepulturero 
mas q otra palada d tierra 
en nuestro amargo agujero?. 
Me decís adiós después d haber bebido 
la luz roja d mi frente, 
empujándome hacia la tumba 
en q repta mi suicidio. 
No, no sos responsable, lo sé; 
x éso maldigo en silencio 
la sonrisa amable q te prometí 
para no encadenarte al desatino 
d humillarnos con nuestros baldíos. 
Nadie es puerto d nadie, 
somos balsas precarias a la deriva 
q sin brújula cruzamos océanos; 
y yo voy vadeando brumas 
q me untan el alma 
con telarañas d insignificancia 
y me la convierten en niebla 
q el Pampero desmorona cada mañana. 
(13-3-99/17:24)  

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