BALSAS, APENAS
¿Cómo cantarle a Dios
y a ésta vida demoníaca;
qé esperanza puede sobrevivir
a un pogrom...
qé socorro puede darnos un sepulturero
mas q otra palada d tierra
en nuestro amargo agujero?.
Me decís adiós después d haber bebido
la luz roja d mi frente,
empujándome hacia la tumba
en q repta mi suicidio.
No, no sos responsable, lo sé;
x éso maldigo en silencio
la sonrisa amable q te prometí
para no encadenarte al desatino
d humillarnos con nuestros baldíos.
Nadie es puerto d nadie,
somos balsas precarias a la deriva
q sin brújula cruzamos océanos;
y yo voy vadeando brumas
q me untan el alma
con telarañas d insignificancia
y me la convierten en niebla
q el Pampero desmorona cada mañana.
(13-3-99/17:24)
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