sábado, 18 de noviembre de 2017

AQELLA PRESENCIA TUYA 



Cómo pedirle al alba 
q aclare un día q nace negro. 
Cómo guardar la calma 
manteniéndome firme e íntegro 
si todo lo q tengo 
es tu recuerdo añejo d ausencia; 
si cuando voy o vengo 
me acucia un no sé qé d impaciencia; 
y en ocasos d néctar 
q tertulian las ciegas abuelas 
oigo los chicos gritar 
cada tarde al salir d la escuela, 
con aire ardiendo a lilas 
bajo el sol aguado d impotencia; 
y entre libros, d a pilas, 
busco los restos d mi conciencia. 
Pero el fuego nocturno 
en cuyas llamaradas yo medro 
no huele mas q a humo 
del negruzco tizón d tus cedros. 
Todo entrego x tu alma 
q danza encendiendo luciérnagas 
entre las flores y algas 
q bordean mi infausta ciénaga. 
Mas nunca hallo un reparo, 
ni tan siqiera d una voz amiga 
q en éste desamparo 
una dulce mentira me diga. 
¡ Si al menos un dejá vu 
me hiciera revivir tu buena hora 
q me dió la plenitud 
para sobrevivir hasta ahora ! 
así no extrañaría 
ésa luz plateada d los días 
cuando era hermana mía 
tu presencia, llamada Alegría. 
(29-8-02/19:11)  

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