EL MONSTRUO HUMANO
En un rincòn d la almohada,
en un pliegue d la sàbana,
allì, agazapados
tras el umbral d mis pàrpados
acechan los verdugos d mis sueños;
son recurrentes sus febriles empeños
y deliberadas sus sàdicas intervenciones.
Cada vez q el negro infinito d un parpadeo
se precipita viscoso en mis sinapsis,
ellos, crueles, impiadosos
muerden mis dendritas
inoculando en mi circuito neuroqìmico
alucinaciones d un mundo mìtico
q no hallè en un millòn d leguas;
està habitado x seres hermosos
q respetan la vida y se llaman humanos;
no matan ni torturan a sus hermanos,
cuyo dios es indivisible,
y su bandera soberana
es la Vida d Todo Ser,
sòlo x haberle sido dada.
Pero debo abrir mis ojos d nuevo,
y horribles monstruos bìpedos veo,
revolcàndose gozosos
sobre el barro d fosas comunes,
celebrando otra victoria del Hombre
sobre el "No Mataràs".
(23/3/2000 - 2:35)
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